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entradillaLas personas que ahora van pasando a jubilarse o enfilan la edad de ello, suelen contarle a los/as más jóvenes como gracias a las batallas que se dieron unas décadas atrás hemos podido disfrutar de las mejoras, de las oportunidades y de los servicios públicos que en su momento se reclamaron para nuestros barrios y municipios. Fue cuando se impulsaron luchas históricas de gran calado y repercusión y que fraguaron movimientos vecinales con la suficiente potencia como para alcanzar sus objetivos y adquirir los derechos que hoy consideramos básicos. Unas reivindicaciones protagonizadas por los barrios más degradados y olvidados de la capital; en especial los municipios de la periferia, pensados y construidos para alojar a la mano de obra que comenzaba a llegar de otras provincias y que sufrían por partida doble el abandono de las instituciones debido a la distancia entre lo que aún eran pueblos y el centro de la ciudad. La necesidad de líneas de autobuses interurbanos, las ampliaciones de Cercanías, la mejora de los accesos y salidas por carretera, el acondicionamiento y mejora de las calles y plazas, la instalación del mobiliario necesario y el cuidado de parques y zonas verdes de esparcimiento, la construcción de polideportivos y bibliotecas... éstas y otras de más trascendencia como fue la implantación de la red de ambulatorios y de nuevos hospitales públicos en algunos de estos municipios, así como de educación secundaria y universitaria, constituyen el legado que los/as mayores nos cuentan hoy sin disimular el orgullo.

Después vino la mega ampliación de los pueblos del cinturón de Madrid. Se levantaron entonces ciudades, más equipadas y mejoradas desde luego, aunque cada vez más asépticas e individualistas. Durante las últimas dos décadas hemos visto como los edificios crecían en altura y las calles ensanchaban convirtiéndose en avenidas o incluso peatonalizándose para comodidad de los vecinos/as, también las hemos visto más cuidadas y adornadas, junto a un despliegue de arquitectura urbana y decorativa que siempre se consideró excesivo, no lo era evidentemente para los beneficiarios de tales operaciones y pelotazos especulativos. Gracias a planes económicos, subvenciones estatales o fondos europeos, se continuó con el equipamiento cultural y deportivo de los distritos aún con las deficencias que solían acompañar estas inauguraciones. El comercio más próximo fue desplazado hasta las afueras por los centros comerciales, que también los hemos visto multiplicarse en los alrededores de los municipios; a la vez, el ocio juvenil fue monopolizado en conveniencia con los ayuntamientos por las empresas de la noche que excluían de facto cualquier otra alternativa. Se podría deducir entonces que antes de la llegada de la crisis-estafa, asistíamos en parte al viejo truco de “cambiar algo, para que nada cambie”, en este caso parece que nos cambiaron la apariencia para que dejáramos de ver el fondo. Hoy en día los gobiernos locales ya no tienen entre sus prioridades el asunto vecinal y social, los presupuestos han sido colonizados por abultadas deudas que han ido quedando al descubierto tras el pinchazo inmobiliario y nuestros barrios vuelven a desmejorarse, así como los servicios y equipamientos a deteriorarse, no sólo en lo superficial, sino también en lo sustancial de nuestras condiciones de vida.

En Leganés, el ayuntamiento actual es responsable de que por ejemplo hasta ahora no se haya realizado la apertura de lo que llamaron Biblioteca Central en el barrio de Leganés Norte, que continúa en condiciones de abandono, del deterioro de instalaciones deportivas en las que no se realizan las obras de mejora necesarias por el paso del tiempo o de que nuestros parques públicos, además de que ya fueran vallados para restringir el acceso, hayan dejado de contar con el mantenimiento que se les venía dando, incluido el emblemático Polvoranca, un entrañable espacio verde que se encuentra amenazado tras el anuncio de una empresa privada de instalar un cable-esquí, proyecto al que numerosas asociaciones vecinales y ecologistas ponen seriamente en entredicho. También podríamos referirnos a asuntos quizás más relevantes para comprobar el abandono paulatino de la ciudad por parte del equipo de gobierno en beneficio de corporaciones amigas. Ejemplo de ello es la cesión a una empresa privada de terrenos municipales en el barrio de Vereda de los Estudiantes para una instalación deportiva, la misma operación que se siguió para adjudicar nuevamente una parcela pública para la construcción de un colegio religioso en Arroyo Culebro. A diferencia de Verbena y Valle Inclán, dos centros de la red pública que no han contado con el apoyo del gobierno ante la amenaza de cierre definitivo. Tampoco movió un dedo este ayuntamiento cuando se supo que entre los ambulatorios que pasarían a manos privadas en la Comunidad, varios de ellos estarían en Leganés, sin hablar del colapso al que se está llevando a las urgencias del hospital universitario Severo Ochoa, algo que el personal lleva años advirtiendo. Mientras, el número de familias en situación de pobreza sigue aumentando entre los/as vecinos/as, más de 30.000 personas, de los que 6.000 son niños/as según el último informe publicado por el Defensor del Menor de Leganés. Otras estadísticas demuestran la relación entre desempleo y pobreza, llegando casi a 19.000 las personas en paro, más del 50% de la población entre 25 y 44 años.

Ante este alarmante desastre social que se nos presenta a escala local, estaríamos comprobando de primera mano que ya no cabe la posibilidad de esperar a que nuestras necesidades y derechos sean recuperados por quienes se han servido de ellos hasta que dejó de ser rentable. Por eso queremos apostar hoy por recobrar nosotros/as, el vecindario trabajador de esta ciudad, el protagonismo de las demandas por una vida digna en un barrio mejor, pues si sirvió entonces, quizás hoy sea el mismo camino el que nos lleve a conseguir nuestras espectativas, a ganar estas luchas y por lo tanto a dejar un legado igual de valioso a nuestros vecinos más pequeños/as. El método CNT pasa por asociarse entre iguales, participar de las decisiones que nos incumben e interesan y organizar el contrataque a esta situación a la que nos llevan, donde conviven la desgracia de la desigualdad y el descaro de la opulencia. En el sindicato os esperamos para hacerles frente juntos/as.

Confederación Nacional del Trabajo – Leganés

Federación Comarcal Sur

 

   
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