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cenp fucsiaEl pasado 25 de noviembre durante el horario de cenas un viejo fantasma recorrió el Centro Comercial Parquesur, el fantasma del sindicalismo revolucionario, y como no podía ser de otra forma, de manos de la CNT y en concreto de la sección sindical que el sindicato mantiene desde hace 2 años en La Tagliatella. Una veintena de personas se concentraban frente al restaurante de esta conocida cadena de cocina italiana denunciando que mientras la empresa tira la comida en perfecto estado niega el menú de personal a la plantilla, derecho que sí disfrutan jefes, gerentes y encargados.

De esta reivindicación de la plantilla se han hecho eco distintos medios nacionales e internacionales, pero creo que no se puede entender la lucha de la sección sacando una denuncia concreta, de ahí que me disponga como militante de la CNT que ha permanecido cerca del conflicto durante estos años a escribir este pequeño texto, porque en el conflicto de “Las Taglis” subyacen diferentes luchas que se plantean imprescindibles para la clase trabajadora.

“Las Taglis” son una sección compuesta en su mayoría por mujeres con un indudable aire caribeño y mediterráneo, de ahí su fuerza y empuje pero también la frescura con la que aterrizan en el silencioso gigante dormido del anarcosindicalismo. Que sean trabajadoras/es de distintos lugares de origen me parece muy importante destacarlo, sobretodo, cuando parece que el mundo profundiza aún más en una crisis de valores produciéndose un auge de los pensamientos racistas, machistas y fascistas como demuestra la victoria de Trump en Estados Unidos aupado por su discurso provocador y supremacista o la política que la Unión Europea lleva a cabo contra los/as migrantes, sean estos por razones económicas o refugiadas/os de guerra. De la misma forma que quiero resaltar que sea una sección compuesta en su mayoría por mujeres y que los cargos de responsabilidad sean asumidos por compañeras, y lo quiero destacar porque son MADRES, TRABAJADORAS y MILITANTES que revolucionan día a día por su esfuerzo y compromiso el masculinizado sindicalismo. Por esta cuestión, la lucha feminista es una prioridad para “Las Taglis”, porque no sólo tienen que soportar bajo sus hombros el machismo endémico de un sector como la hostelería que las trata como atractivo sexual para sus locales, sino que tienen que soportar la actitud y las formas de encargados machistas.

Antes de continuar, me gustaría hacer un inciso, dejando unos breves detalles de la composición del sector de la hostelería que destaca por su precariedad, largas jornadas, relaciones laborales ilegales o la poca organización de las/os trabajadoras/es para defender sus derechos, rasgos que no son únicos de la hostelería y que comparten con otros sectores laborales. Gobierno y patronal han decido que el motor del estado sea el turismo, que las costas y ciudades se conviertan en gigantescos hoteles a la medida del exigente y privilegiado turista, rebajando las condiciones laborales de las/os trabajadoras/es para poder ofrecer un destino que pueda competir económicamente con otros Estados.

Y ante el vacío de participación de forma activa de las/os trabajadoras/es de la hostelería, el espacio de negociación lo ocupan los sindicaltos oficiales, instituciones a servicio de la patronal y del Estado que representan intereses muy alejados de las/os trabajadoras/es de la hostelería, firmando convenios a la baja o firmando Ere´s entre otras traiciones diarias a sus supuestos deberes como representantes de los trabajadores. Esto ocurre en La Tagliatella y es la tónica general en el sector de la hostelería, donde la plantilla de esta cadena se enfrenta diariamente a un convenio firmado por el Comité de Empresa (CCOO) que rebaja las condiciones del ya de por sí pobre convenio de la hostelería en Madrid.

“Las Taglis” se enfrentan a un gigante del sector, el grupo de empresas Pastificio Service S.L., pero ponen de relieve que existe una alternativa al sindicalismo oficial, las secciones sindicales como motor del cambio de las condiciones de trabajo, conflicto por conflicto, restaurante por restaurante, empresa por empresa; la democratización del sindicalismo desbordando mediante la acción sindical la inacción y la actitud proempresa de los supuestos representantes de los/as trabajadores/as en los comités de empresa.

Y es que a lo largo de estos dos años “Las Taglis” no sólo se han tenido que enfrentar a la inacción del comité sino que también han tenido que hacer frente a la actitud represora de la empresa que ha tratado de aislar a las delegadas y a la propia sección sindical atentando contra el derecho fundamental de libertad sindical por lo que La Tagliatella ha sido demanda y cuyo juicio fue aplazado este pasado 15 de febrero, que demuestra la lenta acción de la justicia permitiendo a las empresas abusar de las condiciones laborales de las/os trabajadoras/es expandiendo el miedo entre las plantillas que se sienten traicionados por el sindicalismo oficial y no se sienten respaldados por la justicia. La política represora de la empresa no ha conseguido frenar a la sección sindical que con su acción crece significativa y potencialmente su fuerza negociadora dentro de la empresa, como también crece la simpatía y la asociación a la misma. La empresa se ha visto obligada de facto a reconocer a la sección sindical pero del mismo modo La Tagliatella continúa reprimiendo la libertad sindical sancionando a las delegadas sindicales de CNT con hechos completamente falsos utilizando la coacción a otras trabajadoras de la plantilla para que firmen dichas sanciones o acosando intensa y especialmente a las compañeras que han puesto nombre y cara a la dignidad obrera en La Tagliatella.

La acción de “Las Taglis” se consolida en el día a día, pues entendemos desde CNT que la forma de cambiar el desorden impuesto por el sistema capitalista se centra en actuar en aquellas realidades que nos oprimen diariamente, ganando conflictos a veces insignificantes para el espectador que observa desde fuera, pero que en realidad funcionan como brechas en el sistema, generando espacios seguros para las compañeras, mejoras para la plantilla y nuevos márgenes en los que actuar.

Kike Jarana es militante de CNT Comarcal Sur 

   
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